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Crónica de Yann Tiersen
 

Yann Tiersen 02/03/2mil7 (Sala Premium, Sevilla)

A la hora de afrontar cualquier acontecimiento, las expectativas creadas en torno a él, y las experiencias pasadas cercanas al mismo tienen un gran peso en el momento de experimentarlo. Cuando entré en la rebosante sala Premium, mi experiencia me dictaba que un concierto de Yann Tiersen era algo inolvidable, en el cual la emoción te embarga de principio a fin, y lo común queda apartado del mismo. Cuando salí del concierto, mi sensación era que había asistido a un buen concierto, pero exclusivamente a un buen concierto, nada más, se acabó la emoción a raudales, no apareció esa singularidad que le daba una magia especial a sus conciertos, solo algún momento genial. Se les achaca a este tipo de sensaciones, una especie de prejuicio, o no asunción del hecho del cambio de estilo del artista, pero disiento en este punto, ya que por lo menos en mi caso, el rock siempre me ha gustado y emocionado.

            El concierto empezó hora y media después de la apertura de puertas, en un lugar donde una atronadora música no te dejaba siquiera hablar, pero en el que después las personas de las ultimas filas a duras penas podían escuchar el concierto en su plenitud. Yann Tiersen apareció acompañado de cuatro músicos más. Desde los primeros acordes el nuevo sonido remitía a demasiados lugares comunes para alguien, que entre otros valores fundamentales, tiene el de la originalidad, desde el rock de U2 hasta el post rock de desarrollos lentos e increscendos.  La primera hora de concierto fue bastante variada y entretenida, con una amalgama de estilos que mantenía el  pulso del mismo, llegando al momento álgido de la noche con la interpretación de Qu’en reste-t- il?, donde consiguió llegar a la mayor cota de emoción de la noche. A partir de este momento, el concierto comenzó a decaer, cayendo en la monotonía por momentos, y disminuyendo los instantes de brillantez que habían proliferado de manera más abundante en la primera parte del mismo. Después del segundo bis, el público más que satisfecho, alguno incluso un poco harto, procedía a marcharse, pero había otro bis preparado, y se mantuvo al público expectante hasta que se puso a aplaudir y salieron a realizar un ultimo bis que retomó los mejores momentos de este compositor dejando un buen sabor de boca para despedirse.

            En resumen un buen concierto de rock, con momentos brillantes y otros soporíferos, por lo que te deja con un sabor agridulce; yo afirmaría que más agrio que dulce. En nombre de la evolución musical Yann Tiersen cambió la magia y  la originalidad, por un buen rock lleno de referencias, ¿realmente hacía falta?, ¿por qué hay que destruir en nombre de una evolución algo maravilloso?, ¿por qué hay que evolucionar a toda costa, aunque sea a peor?

Roge

 

 

 

 

 
     
     
 
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